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Escuela de Gestion Mental y Emocional

Disfrutar es lo que importa.

Soy Manuel Sanabria y me considero un hombre feliz. Tengo la suerte de tener una familia amorosa y unos amigos que son como hermanos para mí. Además, disfruto mucho de mi trabajo como empresario. Aunque he tenido éxitos y fracasos, he aprendido que lo más importante es disfrutar el proceso y no solo el resultado. Si se disfruta el camino, el éxito será un valor añadido.

Estaba aprendiendo sin saberlo.

A los 4 años, perdí a mi amada abuela, quien era mi refugio y protección. Sin ella, fui arrojado a un mundo de violencia y oscuridad bajo el cuidado de una tía que padecía una afección cerebral, desconocida por mi familia. Sin embargo, a pesar de la adversidad, encontré consuelo y poder en la magia de mi imaginación y fantasía que tenía a mi corta edad. Durante los aterradores episodios de descontrol de mi tía, que ponían en peligro a mi madre y a mi otra tía, utilizaba mis cortas palabras para crear mundos imaginarios en los que ella se sintiera segura, y con mi voz, lograba calmarla y evitar que cometiese una locura que podría haber tenido consecuencias devastadoras.

 

Crecí sin darme cuenta con muchos temores, lo que afectaba negativamente mi habilidad social. Afortunadamente, conté con el apoyo y soporte de mi madre y mi tercera tía, quienes son mujeres fuertes y empoderadas. Sin su ayuda, no habría logrado mucho durante mi adolescencia.

Cuando las herramientas llegan.

A los 21 años, gracias a la influencia de un gran líder empresarial, tomé la oportunidad de explorar el mundo de la Programación Neurolingüística y el Coaching. Empecé esta aventura con la intención de sanar mi mente y alcanzar un bienestar emocional más profundo. Pronto descubrí que estas técnicas, aplicadas con compromiso, profesionalismo y dedicación, podían generar resultados asombrosos en mi vida. Me cautivó tanto lo que había logrado, que comprendí que incluso había estado usando estas herramientas de manera innata desde muy joven. Ahora sé que estas técnicas son un regalo que todos tenemos dentro de nosotros y que solo necesitamos desarrollarlas para alcanzar nuestro máximo potencial.

Mi pasión como estilo de vida.

Continuar mi formación y compartir mis conocimientos en diferentes escenarios ha sido una decisión transformadora. La oportunidad de ayudar a las personas a sanar es un privilegio que me inspira y me hace sentir profundamente feliz. Cada intervención, ya sea en entrenamientos para adultos o en campamentos para adolescentes, me llena de una sensación de éxtasis al ser parte de la transformación positiva de tantas personas. Me siento increíblemente afortunado de poder compartir mi pasión y mis conocimientos.